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domingo, 4 de septiembre de 2016

Derrumbe

Yo quise ser abrigo,
perdiz, beso, milagro,
pájaro, moraleja, pan de luna...
pero sólo fui miedo.

Katy Parra



Cuando me miro a un espejo,
empiezo a distorsionarme:
mis pies, mi rostro, mis manos, mi cuerpo...
Me descubro como un simple reflejo,
un engaño de mi ego soy.
Somos meras creaciones artificiales,
modificaciones de la esencia primogénita.
¿Cómo no arrancarme los pelos ante 
tal deformación de la realidad?
¿Cómo no aumentar esta locura de psiquiátrico
al descubrir un engaño, un espejismo?
Ahora te entiendo, querida Katy,
ahora te entiendo. Pronto nos encerrarán
porque nuestra cuerda se va rompiendo,
cada vez más y más y más,
hasta que nos caigamos por un precipicio,
un precipicio que no tiene final
y que se vislumbra oscuro y muy muy hondo.

Sueño con transformarme en gata,
una gata etérea y volátil,
y saltar por los tejados
y escalar paredes con enredaderas.
Ya basta de esconder las uñas,
quiero ser huraña y arañar al mundo,
quiero rebelarme, quiero protestar,
quiero sublevarme, quiero protegerme,
quiero cazar a los pájaros que me sobrevuelan
en esta vida tan cochambrosa.

Se avecina el derrumbe de las casas
y nos tragará la suciedad muy adentro,
hasta el abismo de la nada.
El miedo convive con nosotros,
una incertidumbre profunda, bien lo sabes Katy,
gracias a ti por advertirlo, por tus versos.

Tú y yo somos cómplices de este trapo pisoteado,
nos encontraremos alguna vez en las huellas 
de un camino difuminado, allí, al fondo.
Sí, somos tú y yo, acompañadas de poesía.


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